Jordi Domingo

Jordi Domingo. Españoles en el Extranjero 12/10/2008 ©topiberian.com

De Barcelona a Holanda, Alemania y a Hong Kong 2008
Mis primeros contactos con los caballos vienen a través de mi abuelo y anteriormente de mi bisabuelo, que ya tenían cuadras de caballos, la mayoría de ellos dedicados al enganche. Así que, como era natural, iba a ser mi padre quien me llevara hasta los caballos desde muy pequeño, continué con lo que ha sido una tradición familiar durante varias generaciones.
En Vilanova i la Geltrú (Barcelona), en casa, empecé a jugar con mi primer pony, y allí es donde crecí junto a mi familia hasta que en el año 2000 fijé mi residencia en Holanda.

Formación y primeros maestros
Mis primeros trancos a caballo fueron de la mano de Manolo Bedoya, rejoneador y jinete de alta escuela, él junto con mi padre me iniciaron en este mundo. Cuando tendría unos doce años mi padre me ofreció la oportunidad de probar la disciplina de la doma clásica y me llevó a casa de Ángel Rivera, entonces afincado en Vilanova i la Geltrú. Al principio no entendí de qué se trataba pero poco a poco empecé a encontrarle su aliciente y posteriormente hice mi primer debut en las pistas de competición. Al año siguiente estuve un verano haciendo un clínic en casa de Luis Ramos Paul, al volver de dicho clínic y por petición de Ángel Rivera, decidió que si quería perfeccionarme en esta disciplina, debería buscarme a alguien más adecuado para continuar con mi formación, ya que él estaba más enfocado a la Doma Vaquera y Alta Escuela. Entonces mi padre decidió montar unas instalaciones en Vilanova i la Geltrú donde se afincó Alain Dewever. Con él seguí mi formación hasta que un año más tarde decidimos pasar unos meses en la finca del Sr. Andic, con Luis Lucio como profesor. Posteriormente fue Rafael Murga quien se instaló en nuestras cuadras donde estuvo cerca de un año, con él debuté en 1994 en mi primer campeonato de España en la categoría juvenil y encontré algunos de mis caballos importantes como “Irlando” y “Melvin C”. Más tarde fue Juan Manuel Muñoz quién se instaló en casa y siguió con mi aprendizaje, también con él estuve un verano en casa de David Hunt. Un año más tarde seguí mi formación con José Manuel Lucena, con quien conseguí en 1997 mi primera medalla de plata en un campeonato de España de juveniles, dos medallas de oro en jóvenes jinetes y varias participaciones en campeonatos de Europa de menores. En el año 99 decidí traspasar las fronteras y vía José Manuel Lucena me traslade a Holanda a casa de Henk van Bergen donde estuve 4 meses. En el año 2000 Carlos Cebriá me contrató como profesor en el Open Sports Club, fue mi primer empleo como profesional. Fue un periodo muy bueno, con mucho trabajo, pero me di cuenta de que no estaba cumpliendo con mi objetivo ya que quería seguir aprendiendo. Así que decidí en el 2001 volver rumbo a Holanda para acabar de formarme como jinete. La vuelta a Holanda fue muy dura, no solo por el clima, la mentalidad o el idioma, sino porque esta vez volvía como profesional, nadie me conocía y debido a eso fue difícil encontrar un entrenador que pusiera interés en mí, ya que todos andaban muy ocupados y nadie tenía tiempo para entrenarme. A través de un jinete holandés conseguí una cita con el que entonces era entrenador del equipo holandés de menores Jo Willems. Fui a verlo con Melvim C, el caballo que tenía entonces y le encantó así que no dudó en seguir con mi aprendizaje. Dos años más tarde decidí cambiar de aires, probar otro sistema así que a través de un amigo pude llegar a entrenar con Klaus Balkenhol. Mi periodo allí no fue muy largo ya que poco después él fichó por el equipo americano, andaba muy ocupado y entrenar una vez al mes lo veía insuficiente. En aquel entonces Jean Bemelmans se trasladó a Krefeld, ciudad situada cerca de la frontera con Holanda, así que no dudé en llamarle para ver si se podía hacer cargo de mi aprendizaje. A pesar de todo y de estar muy ocupado con el equipo nacional, dijo que no había ningún problema, y desde entonces él se ha encargado hasta el día de hoy. Han sido muchos los maestros que han contribuido en mi formación y a todos en general, y cada uno de ellos en particular les estoy muy agradecido.

Jordi no para de repetir una y otra vez que lo más inmediato en su vida deportiva es  seguir aprendiendo con los mejores del mundo.

La Doma Clásica
De los caballos me atrae todo, siempre he tenido pasión por los caballos, crecí con ellos y se me hace imposible pensar en una vida sin caballos.
Y de la Doma Clásica aparte del alto grado de adiestramiento que comporta esta disciplina y la compenetración necesaria con el caballo, es la precisión y la perfección que se requieren en los ejercicios de esta especialidad.


Competición vs. enseñanza
Entre ambas prefiero la competición ya que siempre he sido muy competitivo en todos los aspectos. Pero lo que más me apasiona de todo es el adiestramiento de los caballos.


Los ídolos
Hay muchos jinetes y amazonas a los que admiro, por diversas razones, pero si hablamos de la competición, creo que Anky e Isabell son dos ejemplos a seguir, no solo por el número de medallas que han conseguido sino porque han demostrado año tras año estar en lo más alto y con caballos distintos.


Las Olimpiadas
Ha sido una experiencia inolvidable. Con solo 11 años tuve la oportunidad de presenciar una de las pruebas de doma de los JJ.OO. de Barcelona 92. Es una imagen que la recuerdo como si fuera ayer y la he ido recordando año tras año. Desde aquel entonces me puse como meta el poder participar en unos JJ.OO. Lo que nunca pensé es que llegaría tan pronto.

Jordi Domingo es el jinete más joven  que ha representado a España en  unas Olimpiadas. Tiene actualmente veintisiete años y está entre la élite de la Doma Clásica  internacional.

Dejar España
Marché de España a finales del 2000. Todo fue justo después de ver competir a mis compañeros en los JJ.OO. de Sydney 2000. Pensé que si algún día quería ser uno de ellos tenía que seguir pensando en mi formación, así que meses más tarde decidí liarme la manta a la cabeza y marchar rumbo a Holanda.


Alemania
Actualmente llevo un año y medio en Alemania conociendo otros lugares y otros puntos de vista junto al entrenador nacional Jean Bemelmans.

Para Jordi Domingo montar a caballo es un estilo de vida, una filosofía.

Un sueño
Una medalla de ámbito internacional seria para mí un sueño, pero mis próximas metas son poder participar en una final y seguir adiestrando caballos hasta el máximo nivel.


Técnico y artista
Creo que es muy importante tener las dos cosas ya que creo que este deporte está compuesto, en altos niveles, de un 80% de técnica y un 20% de arte puro. Sin una buena base técnica es difícil que aparezca el arte. Me entusiasma el poder trabajar a diario con mis caballos con la finalidad de adiestrarlos hasta el máximo nivel. Es una etapa larga y difícil, con muchos altibajos, pero cuando lo consigo tengo una satisfacción muy especial.


Volver a España
Cuando marché de España me fui con un billete de retorno ya que lo único que quería era formarme como profesional. Parece ser que he logrado hacer aquí mi vida pero mi corazón sigue en España. Nunca descarto volver. Pero mi idea es seguir aprendiendo y abriéndome nuevas puertas que me puedan servir de ayuda en un futuro.


El caballo ideal
Es el que se dispone a ofrecer el 100% a lo que el jinete le requiera. Está claro que para la alta competición necesitas una cierta calidad en los aires naturales del caballo pero creo que la voluntad es un factor más importante que la calidad. Y si mi estancia en Holanda me ha llevado a trabajar con caballos de origen KWPN, no descarto ningún otro tipo de raza.


El caballo maestro

He tenido varios caballos maestros a lo largo de mi carrera deportiva. Pero hay uno en especial, “Irlando”, con él competí en Juveniles, Jóvenes Jinetes, Intermedia 1 y GP. Él fue el que más me enseñó.

La vida en el norte
Está claro que la calidad de vida no es como en España, el clima, la comida, la gente… son factores que se echan de menos. Pero reconozco que profesionalmente hablando es el paraíso.


Un consejo para los que empiezan

Que todo aquel jinete-amazona con un sueño, meta o ilusión, se entregue al 100% de sus posibilidades para conseguirlo, que no desfallezca, que jamás permita que nadie le arrebate ese sueño, meta o ilusión. Es una profesión muy sacrificada y llena de dificultades, pero que al final siempre te recompensa.


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